6 de mayo de 2021

Radio AYMARA

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El líder aimara Felipe Quispe, en una imagen de 2017. | MARTIN ALIPAZ / (EPA) EFE

Fiel seguidor de Túpac Katari, El Mallku, deja este mundo, pero quedan sus ideas

(La Paz, 21 ene).- Felipe Quispe “El Mallku” fue pieza clave en las luchas sociales y en la vida política de Bolivia. Enarbolando el indianismo como base de sus protestas, incursionó en el Ejército Guerrilero Túpac Katari y terminó su vida como político reconociendo que la democracia era la vía para llegar al poder.

Quispe nació en la comunidad Chijilaya de Achacachi en el altiplano paceño en 1942, falleció este martes a los 78 años; padecía de poliglobulia y un “fulminante” paro cardíaco a las 16.00 terminó con su vida. Volverá a su tierra natal donde será enterrado.

Quizás fue uno de los líderes más relevantes en mantener su pensamiento sobre la construcción de un autogobierno indígena, de refundar Bolivia, pero a partir de la reconstitución del Kollasuyo, para la liberación de los pueblos oprimidos.

Quispe se caracterizó por ser polémico, por la radicalidad de su pensamiento, por sus mecanismos de lucha que en la década de los 90 que estuvo marcada por llamamientos al alzamiento armado, aunque muchos años después reconoció que no era el camino para la transformación que buscaba.

Fiel seguidor del líder indígena aymara Julián Apaza (Túpac Katari) que encabezó los levantamientos de 1781, en contra de los españoles, cercando en dos oportunidades la ciudad de La Paz. El Mallku postulaba que la liberación de los pueblos pasaba por la creación del Kollasuyo donde los indios se autogobiernen.

El líder campesino no creía en la nación, porque sostenía que en el país había “dos Bolivias”; la de las ciudades y la del campo, donde se vive en condiciones de postergación y abandono del Estado; aunque sí creía en la posibilidad de construir una sola nación, pero “tenemos que tener nuestro propio gobierno”, decía, en relación a un gobierno indígena.

A lo largo de su vida impulsó y fue parte de organizaciones políticas indianistas. En 1978, participó en la fundación del Movimiento Indio Túpac Katari (MITKA), la primera organización política indígena que en los años 1978-1980 participaría en las elecciones generales reivindicando un gobierno indígena.

El año 2000 fundó su partido político el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP) con el que dos años más tarde logró seis escaños en la Cámara de Diputados y así ocupó un curul. Más tarde, en 2005 fue candidato a la presidencia del país, pero no logró obtener ningún escaño y perdió su personería jurídica. Así incursionó en la vida política aceptando la democracia representativa como la vía para acceder al poder.

Reconoció que la lucha armada no era la forma de lucha de aymaras y quechuas

Quispe había comprendido que la lucha para la refundación de Bolivia debía ser desde las comunidades campesinas indígenas, cuando llegó a ser máximo dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y no a través de las armas como intentó hacerlo a partir del Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK), proyecto que compartió con Álvaro García Linera quien luego llegó a la Vicepresidencia del Estado.

Entre 1998 y 2006 ocupó el cargo de secretario ejecutivo de la CSUTCB, desde donde lideró diferentes protestas en contra de los gobiernos denominados neoliberales. Resistió a través de medidas de presión las políticas del gobierno de Hugo Banzer Suárez. Una de las medidas exitosas de Quispe fueron los bloqueos de carreteras, por ejemplo, el “Plan pulga”, que consistía en “sembrar piedras” en los caminos, esa estrategia fue utilizada en sus demandas por educación, producción y en particular por el agua y el gas.

Una de las movilizaciones más importantes que encabezó junto a otros líderes sindicales en los últimos tiempos fue la “Guerra del gas”, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (2003).

La máxima organización campesina, la Central Obrera Boliviana y la Central Obrera Regional de El Alto articularon las movilizaciones en contra del proyecto de exportación de gas natural por Chile a Estados Unidos, además demandaban una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución Política del Estado. Agenda que era rechazada por el gobierno de ese entonces.

El Mallku fue un duro crítico del MAS

“Están hablando de un Estado plurinacional, pero es un Estado controlado nada más que por ellos. Nosotros queremos nuestro propio Estado, controlado por nosotros, no un Estado blanco, un Estado q’ara. Evo es bolivianista. Si Túpaj Katari viviera al Evo Morales le hubiera llevado a la horca o a la punta del cuchillo”, dijo Felipe Quispe, al portal Crónicas del Estallido, en relación a que el gobierno del MAS asumió los símbolos y discursos del katarismo y el indianismo, la apelación al pasado precolonial, pero vaciaron de contenido los términos como socialismo comunitario o Estado Plurinacional.

Fue un crítico del gobierno del MAS, del entonces presidente Evo Morales a quien le reprochaba haber pretendido eternizarse en el poder, de incumplir el referéndum de 2016 en el que la ciudadanía rechazó su repostulación a la presidencia por un nuevo mandato.

Querido por unos y cuestionado por otros, El Mallku, historiador, docente universitario, líder aymara y político ha pasado a la historia dejando su pensamiento a sus seguidores que hoy sienten la partida de un protagonista fundamental en los hechos políticos y sociales en el país, de al menos tres décadas.

/RA/Fuente ANF